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PIRINEOS: ¿CORDILLERA, CIUDAD O PRINCESA?

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LA CORDILLERA



" Los Pirineos se extienden desde Nuestro Mar hasta el Mar exterior" (Polibio, 3, 35,7)

Las fuentes que hacen referencia a la cordillera Pirenaica son muy antiguas, esto quiere decir que al menos desde el siglo VII a. C. la península ibérica había sido visitada por los fenicios y que habían recorrido sus costas. Pero en un principio las referencias que se tienen son vagas e imprecisas; tenemos que esperar hasta el s. II a. C. para que Polibio, que vio la caída de Numancia en el 133 a. C., nos de una referencia más precisa. Este autor cita los Pirineos cuando describe la marcha de Aníbal a Italia en el 218 a.C. y además la nombra de dos formas distintas, en singular haciendo referencia al nombre de una ciudad y también en plural.

Posteriormente, Diodoro de Sicilia (s. I a.C.) da una descripción más exacta de la localización de los Pirineos y cuenta una leyenda que fue repetida por diferentes autores de la antigüedad:

" Dícese a este propósito que en tiempos p…

EL CORNEZUELO DEL CENTENO. PLANTAS ALUCINÓGENAS EN LOS "MISTERIOS DE ELEUSIS"


 LOS "MISTERIOS DE ELEUSIS"

CENTENO





 Todas las plantas medicinales lo son porque contienen principios activos  dotados de una actividad farmacológica aprovechable en terapéutica, y algunas son, además, sagradas porque reúnen en sí mismas una serie de características que les convierten en un elemento simbólico por excelencia.
Las plantas alucinógenas, además de tener propiedades medicinales, son doblemente sagradas, porque son capaces de provocar experiencias profundamente religiosas y transportar al que las consume a mundos insólitos más allá de la esfera humana normal.
Las plantas llamadas enteogénicas se conocen desde la más remota antigüedad, hasta el punto de que algunos autores creen que la idea de Dios en el ser humano proviene del consumo y las experiencias obtenidas con estas plantas.  Pero no pensemos que el ser humano de la antigüedad era como el de nuestros días, capaz de usar y de abusar de los alucinógenos de una forma indisciplinada y desacralizada. El hombre primitivo trata a estas plantas con un profundísimo respeto; solamente se ingieren en un cuidadoso contexto religioso codificado, con unos propósitos específicos y después de varios días de purificación ritual.
       Son muy pocas las culturas que no hayan utilizado algún alucinógeno en sus ceremonias mágico-religiosas, además de otras plantas con principios psicoactivos, y, por lo tanto, también sagradas. Se han utilizado de todas las formas posibles, incluso frotando la raíz de la planta en heridas practicadas en el cuero cabelludo para que penetren los principios activos, como entre los bosquimanos con el kwashi, o bebiendo la orina de aquellos que habían consumido la droga, como los siberianos con la amanita, con el fin de paliar los efectos adversos.
Las plantas alucinógenas deben su actividad a un número limitado de sustancias químicas que actúan sobre el sistema nervioso central y estas sólo se encuentran en algunas plantas muy concretas con estructuras químicas distintas a los vegetales normales. Así, por ejemplo, en el caso de la Amanita muscaria  es el ácido iboténico y el alcaloide llamado muscimole.
Gracias a los últimos avances en el campo de la química, se ha podido estudiar la composición de algunos hongos considerados sagrados por comunidades indígenas del sur de Méjico y que usaban en sus rituales religiosos. De este estudio se obtuvieron interesantes resultados al observar que algunos compuestos de la planta tenían una configuración química muy similar a sustancias que existen de forma natural en el cerebro humano y que regulan las funciones psíquicas; se pudo demostrar que tomando una proporción de la sustancia aislada, se tenían los mismos síntomas que tomando el hongo seco. Pero, con todo, no se tiene un conocimiento exacto de cómo actúan en la mente humana.
En Europa las principales plantas alucinógenas utilizadas fueron el cornezuelo (Claviceps purpurea), el beleño (Hyoscyamus Níger), la belladona (Atropa belladonna), la mandrágora (Mandrágora officinarum) y la Amanita (Amanita muscaria).

1.   CORNEZUELO DEL CENTENO     (Claviceps purpurea )


(Imagen tomada de : http://bioweb.uwlax.edu/bio203/2011/miedema_kait/classification.htm)
El cornezuelo del centeno es un hongo del grupo de los ascomicetos, parásito del centeno, pero también de otros cereales. El género claviceps contiene más de cincuenta especies, todas ellas parásitas de cereales. El cornezuelo se presenta como una excrecencia que se fija en los granos del cereal, de unas dimensiones de 1 a 4 cm. de largo por 5 mm. de ancho, de color púrpura a negro.
Todos los principios alucinógenos del cornezuelo son alcaloides indólicos derivados del ácido lisérgico. Contiene numerosos compuestos, lípidos, esteroles, glucósidos y aminas, pero sobre todo los siguientes alcaloides del grupo ergolina:
a)    Grupo de las ergotaminas: ergotamina, ergotamina-ergosina, ergosinina.
b)  Grupo de las ergotoxinas: ergocristina, ergocristina-ergocriptina, ergocriptina-ergocornina, ergocornina.
c)    Grupo de las ergobasinas: ergobasina, ergobasinina.
(Imagen tomada de: http://bioweb.uwlax.edu/bio203/2011/miedema_kait/classification.htm)


   Cada una de estas sustancias tiene unas acciones farmacológicas bien diferenciadas. La bromocriptina, derivado semisintético, es un agonista dopaminérgico que actúa sobre el eje hipotálamo-hipofisiario bloqueando la producción de prolactica.  La prolactica, como es sabido, es una hormona que desencadena e inicia la lactancia. La bromocriptina se utiliza en las mujeres que no desean o no pueden alimentar a sus bebés. Otra aplicación de la bromocriptina es el tratamiento de la enfermedad de Parkinson, asociada a la levodopa.
En el pasado, el cornezuelo de centeno se utilizó durante el parto por sus propiedades uterotónicas. Sin embargo hoy día se prefiere utilizar la oxitocina o análogos sintéticos de esta hormona. No obstante, la metilergometrina (derivado semisintético de la ergomatina) se sigue empleando para reducir las hemorragias uterinas después del parto o de un raspado.
La droga se obtiene del hongo que se desarrolla sobre el ovario del centeno. En primavera salen corpúsculos pericelados, que en condiciones de humedad adecuada, penetran en la pared del ovario de la planta y por acción de las encimas aparece una masa blanda y blanca, la esfacelia, la cual produce una secreción azucarada.  A medida que progresa la hifa, se desarrolla y se alimenta dando una masa pseudoparenquimatosa endurecida, es el esclerocio y fase de resistencia.
Este hongo es sumamente común en Europa y así lo demuestra la numerosa nomenclatura que tiene según las regiones: en Francia y en Inglaterra se le llama Ergot, que es la palabra francesa para designar al espolón del gallo, en España cornezuelo, por su forma. Ya desde la época antigua se sabía que actuaba como un veneno y que provocaba abortos y muertes, por eso no fue hasta la Edad Media, al generalizarse el centeno  procedente de Asia, cuando se comenzaron a dar los envenenamientos masivos y se desataron terribles epidemias. Los efectos eran de dos clases: convulsiones nerviosas y síntomas epilépticos, y las que cursaban con gangrena, atrofia, y pérdidas de extremidades como nariz, orejas, dedos de las manos y los pies. Hasta el siglo XVII no fue descubierta la verdadera causa del ergotismo y desde entonces comenzaron a aplicarse medidas para evitar las epidemias, pero no es hasta principios de siglo XX, cuando se conocen y comienzan a aislarse los principios activos del Claviceps purpúrea. Más recientemente se han dado casos de ergotismo en 1926 en la URSS y en 1951 en Francia (caso del "pan maldito" en el pueblo Pont Saint Esprit). En todos los casos, se trata de envenenamientos masivos en los que está alcanzada toda una población.
Los efectos de los alcaloides del centeno en la intoxicación ergótica se deben a sus propiedades vasoconstrictoras que ocasionan la gangrena de las extremidades. Hay que añadir la toxicidad sobre el sistema nervioso central que se manifiesta por convulsiones, estados depresivos y alucinaciones similares a las observadas con el LSD (derivado de la ergotamina). Estos síntomas pudieron, según algunos autores, desencadenar la caza de brujas en determinados momentos.
Los efectos del cornezuelo eran conocidos, aunque no su uso medicinal, en el 600 a. C., pues los asirios ya lo citan. No obstante, el uso como enteógeno mejor conocido es el de los “misterios de Eleusis”.
 
Los misterios de Eleusis (que estudiaremos en otra entrada) eran ritos  secretos en honor a Deméter y Perséfone, la reina de los Muertos; eran, pues, cultos agrarios, y se celebraban en el mes de boedromión (septiembre-octubre) durante la recolección.  En las ceremonias había fórmulas mágicas, visiones y ritos de fecundidad que hoy día no conocemos. Se iniciaba con una procesión de Atenas a Eleusis, y la ceremonia comenzaba en el santuario esa misma noche a la luz de las antorchas. Su divulgación era un sacrilegio.
(Imagen tomada de : http://poguemahone.es/los-misterios-eleusinos/)

 El mito relata que Perséfone fue secuestrada por Hades, el dios de ultratumba, porque éste se había enamorado de ella. Deméter, su madre, estuvo meses buscándola y por lo tanto, descuidó su trabajo como diosa de la agricultura, sumiéndose la Tierra en el invierno, arruinándose las cosechas y escondiéndose el sol. Cuando Deméter encontró a su hija quiso llevársela, pero Perséfone, convencida por Hades, había comido ya tres semillas de granada por lo que quedó vinculada para siempre al inframundo. Deméter, entonces, no tuvo otra solución que llegar a un acuerdo con Hades: Perséfone viviría la mitad del año con su esposo y la otra mitad con su madre. Cuando Pérséfone vivía en la tierra todo germinaba y florecía y cuando iba a vivir con su esposo los hielos desolaban la Tierra, dando origen, así, a las estaciones del año. Una versión más amplia de este mito se encuentra en el Himno Homérico a Deméter.
Las actividades comenzaban un día antes del día oficial, cuando se transportaban ciertos artículos sagrados cuya naturaleza se desconoce desde Eleusis hasta Atenas, tras los sacrificios preliminares. La procesión descansaba bajo la Higuera Sagrada, donde según la leyenda, Deméter se paró a descansar y fue cuidada por Filatos. La procesión entonces continuaba su camino a Atenas para terminar en el Eleusion, templo de Deméter que se encontraba en la acrópolis de la ciudad. Después de varios días de ritos y purificaciones, el quinto día se partía hacia Eleusis en procesión.
 Parece ser que en el sexto día se tomaba el kikeon,  bebida hecha a base de cebada, poleo y miel, (que conmemoraba el momento en el que Deméter rehusó beber vino rojo), para celebrar al grano cultivado, obsequio de los dioses, e iniciarse en los poderes del otro mundo.  Esta era una experiencia física y mística al mismo tiempo: los iniciados sufrían de temblores, vértigos, sudores fríos y una serie de visiones extrañas que se relacionaban con el mundo de los dioses.
Los estudios llevados a cabo en la actualidad apuntan a que estas experiencias eran producidas por la intoxicación del hongo Claviceps que se les administraba en la bebida sagrada, ya que los conocimientos de los griegos sobre propiedades químicas de las plantas  eran muy amplios.  
        Estos ritos se estuvieron celebrando a lo largo de dos mil años, hasta que los visigodos destruyeron el santuario de Eleusis, en el 396 d. C.                                         
Hoy en día el uso del cornezuelo se limita a la medicina, que lo prescribe principalmente para casos de:
  • Trastornos neurovegetativos, que ocasionan excitación y angustia.
  • Trastornos del útero, que originan hemorragias.

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